La victoria en el superclásico fue una suave caricia para el alma del pueblo boquense. Al cabo, una alegría efímera que se desvaneció por completo con la bofetada que recibió de Chacarita en Parque Patricios. Y aunque parezca paradójico, fue el propio Boca el que permitió ayer la resurrección del "funebrero". El "xeneize" no supo darle el golpe de gracia a su rival después de ponerse en ventaja, cuando dispuso de cuatro oportunidades más para engordar la diferencia en el resultado. "Chaca" empató en el primer minuto del complemento y explotando los desaguisados defensivos del adversario, construyó una goleada que le da un respiro. Y Boca volvió a la normalidad.